¿Cómo deciden los sindicatos de la CNT entre ellos?

Por medio del Congreso de la CNT. Al congreso acuden las representaciones directas de los sindicatos independientemente de la regional o local a que pertenezcan, con sus acuerdos tomados por escrito y en asamblea previa.

El congreso procura decidir sobre la actividad general de la CNT para evitar que distintas confederaciones regionales actúen contradictoriamente.

El congreso puede también nombrar un nuevo Comité Confederal y cuantas cuestiones se estimen oportunas por parte de los sindicatos.

Desde su fundación en 1910, la anarcosindical ha celebrado diez congresos, los seis últimos desde la muerte de Franco.

El congreso es convocado por el Comité Confederal cuando existe ambiente de necesidad, cuando han surgido situaciones nuevas o contradictorias que piden aclaración. Entonces se convoca con un año de antelación, se ratifica la convocatoria en un Pleno Confederal de Regionales, se presentan los temas de discusión y comienza el debate en el seno de los sindicatos unos siete meses antes de la fecha de inicio.

Los congresos de la CNT han sido siempre muy tempestuosos. Es tradicional que se pierdan las primeras sesiones en temas técnicos, cómo se vota, cómo se discute, qué delegaciones se aceptan, salutaciones.

También es tradicional que la gente se repita y defienda sus acuerdos hasta la congestión, y que haya ambiente apasionado.

"Para presidir la primera sesión resulta elegida (la federación local de) San Feliu de Guíxols, (Cataluña). Formada la mesa de discusión, el presidente hace uso de la palabra. Presidente. Recuerdo que en el congreso del 31 también presidí la primera sesión. En aquel congreso las sesiones transcurrieron en un ambiente cargado de pasión. Faltó control y las primeras sesiones fueron anodinas. Conviene que en éste no ocurra lo mismo.

Ferroviarios Madrid Norte. Pregunta si es posible que las federaciones locales, que son delegaciones indirectas, puedan presidir y ser secretarios del congreso.

Presidente. Le aclara que él representa a todos los sindicatos de su localidad porque se convocó la asamblea general y en ella se discutieron los puntos del orden del día, por lo que es una delegación directa. Vidrio de Sevilla. Entiende que no se puede tener delegación sin serlo del sindicato a que se pertenece, por lo cual las locales son representaciones indirectas, y las delegaciones deben serlo directas.

Presidente. Aclara su situación remarcando que fueron los sindicatos los que así lo decidieron al discutir conjuntamente el orden del día.

Torrevieja. El delegado debe representar a su asamblea y no a otros sindicatos.

Hospitalet de llobregat: Démonos cuenta de la anómala discusión que mantenemos y ante ello precisa que recordemos los acuerdos del anterior congreso...

Ferroviarios Madrid Norte. La pregunta era saber si las delegaciones que vienen con carácter informativo pueden presidir. El entiende que no.

Construcción de Valencia. Debe procederse al nombramiento de la comisión revisora de credenciales...

Presidente. Será mejor zanjar el debate ahora. Recuerda a los delegados que el congreso empieza igual que el del 31 y si se pretende que prevalezca el propio criterio, ¿Cómo puede la mesa encaminar los debates?

Ferroviarios de Madrid Norte: Insiste en que son informativas y no pueden presidir.

El secretario de palabras interviene para rogar que no se aglomeren al pedir palabras porque es imposible entenderse. Luego dice que es delegación directa...”

(Actas del Congreso de Zaragoza de 1936).

Ese fue el inicio del histórico congreso de Zaragoza de 1936. El presidente, que representa a la federación local de sindicatos de san Feliú de Guixols, pide serenidad en los debates, y la primera intervención es para cuestionar al propio presidente, por representar a una federación local y no a su sindicato. El extracto del acta anterior es un ejemplo de cientos en el que a los delegados sólo les falta tirarse de los pelos. Otro congreso divertidísimo fue el de la AIT en Zaragoza, en abril de 1872...

...Lleno absolutamente el teatro de Novedades; lleno aún el paseo por los que no cabían en el teatro; cuando Morago declaró abierto el congreso y se presentó Colandrea (jefe de orden público de Zaragoza), con su ayudante (Braulio Bello, inspector de orden público), a suspender el acto, fue un momento solemne. Los delegados en el escenario, permanecieron sentados y tranquilos.

Los funcionarios gubernativos, con una corrección rayana en la timidez, dieron sus nombres ante la petición del presidente, expuesta con dignísima superioridad.

El público anhelante y silencioso, dispuesto a ser actor en cuanto se iniciase la tragedia, escuchó el diálogo entre presidente y polizonte.

Tomás y yo estábamos cerca de la puerta, y vimos que en momento que entró la autoridad al escenario, el clamor y el movimiento de la multitud, consecuencia natural del suceso, fue interpretado por un hombre que se hallaba a nuestro lado como un intento de fuga del público. De un salto, aquel hombre, que parecía un coloso rural, en mangas de camisa, remangado, y enseñando unos brazos de musculatura hercúlea, dijo describiendo una línea delante de sí con un enorme garrote... "¡Recontra! ¡Al que pase por aquí! ¡Le rompo la cabeza!"

Por fortuna no hubo necesidad de probar la seriedad de la amenaza. Todos permanecieron en sus puestos y cuando la sonora y bien timbrada voz de Morago, gritó: "¡Viva la Internacional!" Resonó un atronador... "¡Viva!"

(Anselmo Lorenzo. El Proletariado Militante).

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